“Todos nos encontramos en el punto de mira” dijo el francotirador al ser alcanzado.
Alma.
(Del lat. anĭma).
4. f. Principio sensitivo que da vida e instinto a los animales, y vegetativo que nutre y acrecienta las plantas.
larva.
(Del lat. larva, fantasma).
1. f. Zool. Animal en estado de desarrollo, cuando ha abandonado las cubiertas del huevo y es capaz de nutrirse por sí mismo, pero aún no ha adquirido la forma y la organización propia de los adultos de su especie.
Muchos quieren pensar en los seres humanos como un proyecto, como una existencia con una finalidad, en ocasiones esa voluntad al unísono ha dejado tras de sí guerras, enfrentamientos y cambios, pero sobre todo una cosa: nuestra capacidad de cambiar lo que nos rodea. Cuando era pequeño un profesor nos preguntó que nos diferenciaba de los animales, hoy tendría muchas respuestas para decir qué nos diferencia y qué nos une, pero entonces no era algo que me preocupara hasta ese día. El respondió: “lo que nos diferencia es nuestra capacidad de cambiar lo que nos rodea, de modificarlo y adaptarlo”. En su momento no lo dí más vueltas. Luego me dio mucho que pensar. Porque ese valor neutro que posee “lo que nos rodea” era un “dummy” en el que representar cualquier cosa. Más tarde y para mi frustración me percaté de que yo también entraba en esa categoría.
Siguiendo el guión de hace ya tiempo:
1. Aquella mayoría.
“indudablemente nadie se ocupa de quien no se ocupa de nadie” Tito Jefferson.
Algunos creen que la soledad, es un paseo tranquilo acompañado del silencio y la naturaleza. Yo creo que no es así como la estamos viviendo. Siguiendo a mi abuelo Simmel deberíamos pensar en que entendemos a la mayoría en contraposición al nosotros y sobre todo al YO. Y creo que és ese yo el que a cada respiración se está trasformando en un ser solitario en el sentido negativo, es decir. Deteriorado, asocial y no comunicativo y sobre todo ecléctico.
Deteriorado porque se encuentra perdido en la vorágine de cambios sin respuesta, porque apenas pregunta y esa situación acrítica lo desgasta y pule hasta reducirlo a algo avolumétrico y bidimensional.
Asocial porque no es en sociedad como vivimos, sino en colmena, en agrupación de animales con reducidas interacciones de calidad y muchas unidireccionales y de cuestionable signo.
Y no comunicativo y ecléptico ya que sobre todo y proviniendo del anterior análisis, no deseamos conocer, por eso no preguntamos, como no conocemos no elegimos y todo nos parece igual, porque todo es igual, por lo que elegimos lo más moderado y razonable.
En contraposición a esa soledad podemos volver a leer la definición que he puesto de alma, y pensar que es un principio autónomo de existencia y que nos encontramos ante una mayoría solitaria, unidimensional en toda su rareza y diversidad, y es unidimensional porque a la hora de mostrarse, de elegir y de cambiar funciona como eso: como mayoría, como masa.
2. “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad.” La familia de Spiderman.
Pensemos en Spiderman. Todos sabemos quien es. Es un joven estudiante, fotógrafo, amante y sobre todo un ser diferente.
El mensaje es claro y positivo. “El mundo está lleno de agujeros que puedes tapar, porque tú actuas por libre, porque eres tú quien puede cambiarlo.” Éste es un mensaje que anima al terrorismo. El héroe aprende a saltarse las normas, a romper con la burocracia, a destruir el establishment en ¿favor de quién? De él mismo. NO! Ese es el villano, el héroe lo hace por el bien de la mayoría. Si éste mensaje tan difundido en comics, cuentos, aventuras, etc hubiera funcionado, ahora mismo viviríamos otro mundo. Pero no nos ha llegado tan bien, porque señores y caballeras hay otro mensaje, el del triunfador, y este dicta así: “no hay una recompensa mayor que el dinero, el dinero llama al dinero, el dinero no sólo trae felicidad sino poder, el poder es hacer lo que tú quieras y que los demás lo hagan por tí, es libertad”. Y entre medias de estos dos mensajes tenemos otro moderado que es el que usa la mayoría a la que protege spiderman: “Hagas lo que hagas, vive y deja vivir.” (”Deja a spiderman y a los demás que hagan lo que quieran”)
Si esto fuera una clase, preguntaría: “¿Realmente quién tiene el poder?”.
Y mi respuesta sería: “El que decide cambiar las cosas y consigue arrastrar a los eclépticos consigo” Por eso es una gran responsabilidad.
Lo más divertido de todo, es que són los que se encuentran en los extremos de la decisión los que precisamente disfrutan de la soledad en positivo.
3. La democracia autoritaria de la moda.
La moda es algo que existe, digamos que es un ente que pulula sobre nuestras mentes, ciudades y mitos, arrastrando consigo nuestras convicciones, experanzas e incluso sueños… Mentira.
La democracia es una forma de repartir el poder, de elegirlo la cual coloca la voluntad de la mayoría en lo más alto en la toma de las decisiones y la redistribución del poder… Verdad.
La democracia autoritaria es cuando en democracia la mayoría actúa como un bloque llevado por las mismas convicciones o deseos y actúa de forma previsible y aplastante al márgen de la voluntad de la minoría… Verdad?
La democracia autoritaria de la moda es cuando hay algo que no es un ente que domina sobre la voluntad de la mayoría, define las convicciones y deseos como los normales o preferibles y es homogéneo y aplastante dejando de lado las voluntades individuales.
Ahora bien, quién arrastra las mefistofélicas cadenas de semejante ser, ¿quién lo doblega?
¿Son los medios de comunicación?
¿Son los individuos?
¿Es el mercado de producción, de ideas?
¿Es la modernidad?
¿Es algún dios?
Fade Out
4. El alarmismo crítico.
¿ Por qué una larva? Porque ya no somos franceses de finales del XVIII, porque ya no luchamos por ideas, sino que estamos como las crías de un tiburon esperando nacer pero luchando por no ser deborados por nuestros hermanos.
Nos encontramos según algún loco en el fin de la historia, otros dicen que en el fin de la modernidad, sin embargo yo digo que estamos en el proceso de descomposición de nuestras ideas, en el sentido de putrefacción. Y somos las larvas que rodeadas del cadáver reciente no pueden crecer y se alimentan de él. (muy visual, ¿cierto?). En ésta situación existe un alarmismo muy fuerte en lo referente al mundo que vivimos, una constane señal de alerta que se contrapone a una eterna señal de descanso. Y sobre esa idea aprendemos a crecer como especie. Por eso el Alma que arrastramos de siglos atrás está muriéndose, y a nuestro alrededor aparecen los signos de su podredumbre. Y por eso aparecen nuevas “almas” nuevas facetas humanas con nuevos deseos muchos muy antiguos, otros demasiado nuevos.
Tenemos que ser alarmistas y gritar, no sólo por la calle, sino en nuestra cabeza. Cada noticia, cada palabra, la belleza de una canción o de un poema y degustar con un nuevo afán crítico, es por ello que sobre el aprendizaje de lo que somos, dejaremos de ser una larva.
Lo ilustraré con un ejemplo retorcido.
Si fuera selector de personal para una poderosa empresa, y tubiera que elegir a una persona para un puesto de toma de decisiones y realmente ante un mismo perfíl no supiera con quién decidirme, haría lo siguiente:
Pondría a todos en una sala cuadrada, y les sentaría en unos pupitres de una clase, cerraría ventanas y puertas y les daría la típica charla de no pasa nada, simularía una llamada telefónica muy importante y les diría que ya volvería pronto.
Y esperaría.
¿Qué creen que pasaría? Pues el que haya hecho una entrevista debe de saberlo, estás entre amigos o entre enemigos. Son desconocidos y sobre todo ¿quién se va a equivocar?. Por supuesto lo grabaría todo.
Y realmente creo que les dejaría un día entero ahí, con la puerta abierta. A ver que pasa. Creo que tendría mucha información para diferenciarlos, para elegirlos y sobre todo para eliminarlos.
En éste supuesto, éste juego de ajedrez a gran escala, pondría en jaque la capacidad de tomar decisiones, de enfrentarse a lo desconocido y a la adversidad y sobre todo la capacidad de alguien de doblegarse ante un puesto de trabajo, una institución o la voluntad general de otros(en el caso de que fueran bastantes los que aguantaran) Con algo tan simple y descabalado, ni preguntas, ni test, ni nada.
Realmente en sociedad estamos igual, como esperando algo, una recompensa, ¿al aguante? ¿a nuestra capacidad? ¿a nuestro arte?. Y será un instinto básico, la Alerta, el que se despierte y nuestra arma racional la que tome partido: la crítica. Por eso somos larvas. Aún no hemos salido de esa habitación en la que nos encontramos, por miedo a salir o muchas otras cosas. Cuando tengamos la fuerza suficiente, fuerza a la que según creo firmemente se llega a través de la suma en sumatoria de todos los spiderman y todos los crematísticos, en un afán de voluntad común podremos llegar a un consenso que comprenda el conflicto y lo dinamice, lo transforme y consiga crear sobre su destrucción. A un consenso que comprenda la mayoría y la minoría. Que no dícte, pero que tampoco pregunte al ecléptico. Un consenso que no entienda de modas, ni de individuos. Un consenso que no pacerá dormido sino que estará alerta.
Un consenso crítico consigo mismo y capaz de llevar la voluntad de lahumanidad por encima de las espectativas de las estrellas.
Posible Resúmen:
1.La soledad se entiende como un concepto en negativo, por aislado y homogéneo en su consecuencia. Consiguiendo conformar una mayoría solitaria. Con interacciones de poco interés y pésima calidad.
2. Los que no pertenecen completamente a esa mayoría pueden ser altruistas y cualificados o perseguir su beneficio de forma individual. Los que no pertenecen a esta categoría son los que permiten a ambos grupos tener vía libre de llevar a cabo el cambio. Estos grupos son los determinantes del poder.
3.El vacio que se presenta en la toma de decisiones es imperfecto. La moda no existe si no se dieran los condicionantes políticos para su existencia.
4.Somos larva porque vivimos del cadáver de un mundo cambiado y es ahora cuando no debemos dejarnos arrastrar por la moda y sumar de forma equivalente la voluntad de aquellos que arrastran los cambios. De esa forma el mundo sería un lugar distinto, en el que pasaríamos a nuestro siguiente estadio, el cual nos negamos por permanecer sujetos a conductas tan antiguas como nuestro raciocionio. Es por ello que debemos sumar nuestra alerta y capacidad crítica para así prosperar en el sentido filosófico de la existencia.