Velocidad
Febrero 2, 2007 on 12:50 am | In General | 2 Reflexiones¿Lo viste pasar?
Si claro que lo vi, era yo, corriendo, volando, sintiendo que las piernas no tenÃan limites en su manera de moverse.
¿Lo oiste?
Bueno, esta vez pasé desapercibido, no llevaba mi famoso cascabel en la zapatilla.
¿Y después?
Después no pude ni andar, es lo que tiene correr con dolores, que no sabes el tiempo que vas a tardar en volver a hacerlo. Pero mereció la pena. No siempre sucede, pero esta noche si. Por esta noche hubieran merecido todos los dolores del mundo.
¿Y el sentimiento?
Ya se que esto es un blog, y que las cosas se deben expresar con palabras, pero… bueno hay que intentarlo. La gente con la que has pasado la noche anterior disfrutando de unas sidras frescas en un hotel en la montaña. Los nuevos jóvenes que sabes que algún dÃa te ganarán. El ruido lejano de unos tambores africanos que amenizan nuestras estancias en los desplazamientos. Los compañeros que no pudieron venir hasta el mismo dÃa. Los amigos que se sorprenden cuando les vuelves a hablar de atletismo. Y tu en mi pensamiento, y yo en el tuyo. Mil vueltas y en cada una el ánimo de todos ellos. Un atleta se destaca, pero mi ritmo está por dentro. Pasan las vueltas los ánimos, y mi concentración en la carrera es tal que soy capaz de absorber toda vuestra energÃa. Y cuando falta la mitad me voy a por el. Mis piernas parecen más largas y ligeras que las de un gran campeón. No creo que llegue nunca a cogerle, pero la metáfora del famoso pescador de Hemingway siempre ha estado conmigo en cada acto de mi vida. La satisfacción de uno mismo es más importante que el resultado final, y si uno lo ha dado todo no tiene que arrepentirse de nada. Cuando llego a la altura del atleta destacado cambia mi cara. El rictus de concentración se cambia por una amplia sonrisa, la de antes y después de los entrenamientos al bromear con los compañeros. Ahora se que hoy soy presa y no cazador. 5 vueltas más y habrá terminado mi aventura en un terreno que no fue mio nunca, pero que al que siempre regresé con la ilusión de conquistar. Y que 5 vueltas, dejé de recibir energÃa para escuchar a la gente de mi alrededor, emocionada y gritando al paso de los que competÃamos. El terreno que vine a conquistar me ha conquistado a mi. Ahora se que no hace falta ser nadie para sentirse importante. La importancia está en las cosas a las que tu se la das.
Parece fascinante
Lo mejor fue el llegar a la meta, cansado y sonriente, para tirarme al suelo como acostumbro últimamente tras el esfuerzo realizado. Pero al levantar la cabeza veo la marca. Y la alegrÃa hace que me olvide de la lesión de antes de empezar la carrera, del cansancio y de todo. Salto. Voy corriendo a por uno de tantos que ha hecho esto posible. Quizás el que más culpa tiene por ser mi entrenador, aunque bien él sabe que sin lo demás yo no estaba aquÃ. Abrazos y sonrisas de oreja a oreja.
Me gustarÃa seguir tu camino.
No lo hagas. Este camino que seguà yo no estaba hecho. Lo hice yo para mi. Hazte tu uno. Es lo bonito de caminar.
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