La oscuridad del castillo

Marzo 27, 2008 on 2:07 am | In Pensamientos | Una Reflexión

Anochecía. El sol se ponía tiñendo de rojo la caliza de las paredes de la vetusta catedral y del siniestro castillo. El pequeño Juan se quedaba frente al pasadizo sobre el foso. Estaba solo mientras oía rebotar en las paredes de la muralla el traqueteo del carruaje de su nodriza al marchar. Y después … el silencio. Se atrevió a dar un solo paso, pero los zapatos de suela causaron más estruendo en su corazón encogido que en el suelo. Había llovido y el puente de madera olía a barco. La sombra del castillo hacía más profundo el foso hasta el punto de que no podía ver el fondo. Sus pináculos aparentaban ser cuchillos tan afilados como la mejor espada y se alzaban rojos al frente y negros por la espalda.

CastilloJuan estaba acorralado y superó el miedo a escuchar su caminar en el silencio absoluto. Avanzó hasta la pequeña puerta que permitía la entrada a la fortaleza. Solo al asir la aldaba ya rechinó el metal y, al dejarla caer sobre el clavo, el león que sostenía la argolla pareció tomar vida. Rugió de tal manera que hasta el puente se encogió de pavor. Paso a paso, lentamente se oyó como al otro lado avanzaba con dos pies y un bastón un anciano de respiración fuerte y toses forzadas. Crepitó más la madera del puente al rozar la hoja con el piso mientras la puerta se abría. El viejo era chepudo y se refugiaba de la humedad bajo una gruesa capa de lana ya raída.

- ¡Ahh, sois vos! Pasad.

Juan avanzó hacia el castillo. Aquel viejo siempre había tenido unos modales muy groseros y hoy no esperaba menos de él. Y no se hizo esperar, pues antes de entrar de nuevo al castillo carraspeó, escupió al foso, y exclamó, - Llevaba toda la tarde intentando deshacerme de él.

La recepción no pudo ser más austera. El vino aguado brillaba por su escasez y el queso debía ser el último vestigio de la comida de las ratas de las mazmorras. Juan se sentó en el trono y suspiró.

- ¡Que poco me gusta ser Rey en tiempos de crisis!

Cuento de Hada II

Marzo 10, 2008 on 1:24 am | In Pensamientos | Sin Reflexiones

Yesenia, levanto la mano como para cogerlo y arroparlo contra su pecho. Sus ojos reflejaban una ilusión que nunca antes había vivido. Pero cuando alcanzó con su mano el barco no lo sintió. Era como si estuviera fabricado de la misma materia con la que se hacen los sueños. Lo veía pero no era capaz de alcanzarlo. Parecía que el navío volador se deshacía en su mano o su mano se deshacía en barco…

Los compañeros de fatigas observaron como la cara de Yesenia cambiaba por momentos. Parecía al principio sorprendida y triste. De pronto comenzó a llorar. No quitaba la mano de dentro del barco y lo miraba apenada.

- Yo también te comprendo. Estos son mis amigos, pero cuando yo era pequeña también perdí a alguien importante. Seguro que Úrsula se acuerda mejor. Al menos la tengo a ella que me cuida… Bueno, y a todos los demás, somos una familia.

Úrsula abrazó a su hermana pequeña. Entonces comenzó a sentir dentro de si un ruido. Sonaba como el crepitar de un barco en el mar un día de calma y poco viento. La melancolía de ese sonido hizo que recordara los tiempos en que podía jugar en el parque y una madre la llevaba la merienda y el zumo. Supo que el barco se llama como un suspiro Fff… y que realmente se sentía perdido sin aquel hada con el que había compartido tantas aventuras.

Fff se dejó llevar por la mano de Yesenia hasta su pecho y el resto de sus amigos fueron a tocarlo. Todos oían a el interior del barco crepitando.

Entonces la quilla del barco comenzó a humedecerse y dejó de escurrir una última gota que reflejaba la luz chispeante del candil. Por un momento todos se vieron reflejados en ella. Al caer contra el suelo y salpicarles comenzaron a ver el barco cada vez más grande… ¡No, eran ellos los que se hacían pequeños! Cuando fueron lo suficientemente pequeños para entrar por la puertecilla que Fff había dejado abierta embarcaron. Fff comenzó a volar y lo último que oyeron al salir fue el ruido seco de la ventana al cerrarse.

Aviones

Febrero 5, 2008 on 1:36 am | In Para más allá de las montañas, Pensamientos | Sin Reflexiones

Hoy prefiero volar en la realidad que en los sueños porque los aviones me llevan a un sueño de verdad.

Cuento de Hada I

Enero 20, 2008 on 9:17 pm | In Pensamientos | Sin Reflexiones

- ¡¡¡Niños, niños!!!, venid.

El susurro nocturno hizo que la media docena de chavales que compartían la habitación se reunieran en torno a la litera de Jonas. La pequeña María, aún desperezándose, le dió mas fuego al candil.

- ¿Que es lo que quieres ahora?, nunca podemos dormir a gusto en esta casa.
Las sombras de los 6 chicos se alargaron por unas paredes empapeladas, que si en el día llenaban de alegría a quien las miraba, en la penumbra podrían hacer acobardarse al más valiente guerrero.

- Escuchad lo que os tengo que contar. Esta tarde, al anochecer, cuando estaba en el parque al lado del estanque de los peces rojos… Sigue leyendo Cuento de Hada I…

Volver,

Enero 18, 2008 on 11:49 pm | In Pensamientos | Sin Reflexiones

A las 11 de la mañana el cansancio ya llenaba la cabeza y el sudor del cuerpo había salido hasta por el último poro de su piel. La alegría del trabajo se desvanecía en un té con unas croquetas descongeladas en una freidora del bar de la esquina. En el periódico hay mucho fútbol y poco atletismo, mucha política y poca cultura, mucha prensa rosa pero nada de corazón. Aún así la hora de volver al tajo se hacía alegre porque Arturo hacía lo que le gustaba.

Las siguientes tres horas son siempre amenas. Hoy se trataba de investigar porqué las endiabladas máquinas de imprimir no querían conectarse con sus compañeros los ordenadores. Cuando logró que se hicieran amiguitos y funcionaran todos al ritmo del corro de las patatas unidos por los cables se puso la sonrisa de la satisfacción del trabajo bien hecho por unos segundos.

Arturo mantuvo esa sonrisa por poco tiempo, pues la cambió por otra. Regresaba a casa. En el coche puso la música de la radio. Casi nunca llevaba discos, pues la mejor manera de conocer nuevas músicas era dejar que los locutores de radios nada comerciales le llevaran el nuevo ritmo en bandeja. Teniendo cuidado de no dejarse llenar del ritmo mientras conducía se plantó en 5 minutos a la puerta de la casa de sus padres, dejó la furgoneta aparcada en la puerta. Se iba desvistiendo por la casa rumbo hacia la ducha con los ritmos en la cabeza. Bajo el chorro de agua y vestido por la espuma esperaba el momento de ver a su chica. Hoy no le apetecía ponerse en chandal, con los vaqueros, y una camisa chula estaría mucho mejor.

Salió por fin por la puerta de su casa rumbo al calor del hogar…

osa menor

Diciembre 14, 2007 on 2:46 am | In Pensamientos | Sin Reflexiones

Cuando la manta de estrellas arropa mi corazón,

juegan juntos la osa menor y el dragón.

Si le pilla desprevenidos cuando viene manuel,

¡¡Que alegría, las estrellas juntas hacen un pastel!!

Pero el momento de luna es cuando tapa al sol,

Que abrazada le besa, y se queda con el calor.

Insomnie peur la nuit

Diciembre 14, 2007 on 2:35 am | In Pensamientos | Sin Reflexiones

Hay quien puede pensar que tener insomnio alguna noche es horrible. Yo también lo creía. Al día siguiente te despiertas cansado. Mientras lo padeces el tiempo pasa despacio. Miras al reloj cada 2 minutos pensando que son 10 y la cabeza piensa más deprisa que de costumbre.

Pero, ¿Y el lado positivo?. Te levantas y descubre en la nevera un agua fresca. Como si de un manantial se tratase en la cálida noche veraniega o tórrida noche de calefacción. Cuando vuelves a la habitación, o a tu espacio, si duermes acompañado, encuentras la vida del día con un matiz completamente diferente. La iluminación de las lámparas hacen una extraña burbuja en torno a ti cuando en la puerta se forma un frío oscuro. Parece que el habitáculo elegido no va a dejarte salir y las tinieblas envuelven tu única salida. Las paredes se tornan muros de castillo donde el único señor sois vos, y vuestro único súbdito soy vos también.
La noche atrae hacia tu mente a los seres fantásticos que poblaron las cabezas de genios pasados y hacen que por el momento te conviertas en uno de ellos. Porque al ver dentro de ti esos seres, con nombres propios, estás creándoles tú. Hoy por la noche tu eres el maestro, el escritor, el creador, el imaginador y el protagonista de tus propias historias. Esta noche no soy dragón, esta noche cabalgo en planos y con solo un paso me coloco en donde quiero aprovechando los pliegues del espacio-tiempo. Los dragones también tenemos derecho a imaginar.

Hoy mi historia es la del que recorre el mundo en una noche, conociéndolo bien, entablando amistades con los lugareños de los más pequeños poblados, y viviendo sus costumbres. Hoy voy a saltar desde lo alto de Iguazú para caer bañado en el agua de tres países que decidieron separar sus tierras. Lo hicieron en un lugar donde la sola vista y el sonido ensordecedor del elemento básico de la creencia química griega erizaría los vellos del más frío de los observadores científicos. Y más tarde, quizás al anochecer, pasearé con mi amiga chilena por alguna de las playas de tierra de fuego donde el mar se come al sol o el sol se baña en el mar.

Los pirineos serán mi destino, y sus cumbres mi reto, pues para alcanzarlas andaré desde la base con buenas botas. El cansancio será recompensando con una sonrisa de satisfacción de mi compañera de andanzas, la que vive al pie del gigante de granito que alcanzaremos a ver desde arriba. La dueña y señora de la villa rosa que con su desparpajo y despreocupación vive cada segundo como si fuera el último. El descanso llegará tras varios cansancios intermedios, y aunque no sea el gran destino que me espera el permanecer a su lado, el solo disfrutar de su agradable compañía, contagioso carisma y dulce voz hará merecer la pena una larga parada. Más la vida continúa en Elgoibar, Llodio, Soria, Cantimpalos, Gandía ( con sus agradables cocineras) Valladolid, Talavera, Salamanca, Granada, Tetuán, Rouen, Segovia, Madrid, Berlín, Londres, Santiago (de Chile y de Compostela), Toulouse ( con su cerveza pintada de rojo), el Caribe, el Ártico, China y todo lo que queda por conocer de sus gentes.

Me acosté un 20 de Junio y estoy despierto en mi noche.

Carta a la Soledad

Noviembre 17, 2007 on 8:48 pm | In Pensamientos | Sin Reflexiones

Soledad, si pudieras retarme en un duelo conmigo, no creas que lo ibas a tener fácil, pues tengo un amigo. Siempre está ahí cuando lo necesito. Es el mal vino.

Nunca pensé que diría que la meta siempre está perdida. Dije que nunca jamás pensaría, que la muerte es el fin de la vida. Siento que tal vez viviría, mejor sin ninguna compañía.

Más la vida te demuestra, que nada vale lo que cuesta, solo ha sido legendario el que sangre ha derramad y que todo vale, da igual quien esté delante… Hasta que eres tú.

De día el mundo se mueve como loco, algo que solo comprenden unos pocos. Si mi guía no es el destino, dime, ¡Soledad!, entonces, ¿cual es el camino?

Como puede ser que odiara tanto, para decir que prefiero morir a soportar tanto llanto.

Quisiera que la vida fuera más sencilla mas llevadera, quizás de otra manera, pero las cosas te vienen bien dadas, persigues tus metas,tan anheladas…y ya en el triste final nada te queda, todo se va.

Nunca jamas imaginé que algún día de mi vida cambiaría el amor de una mujer, por la felicidad de un solo día. Y hoy todo lo daría por sentir algo por dentro pues por segundos mi tormento invade y seca mi cuerpo.

Viendo ponerse el sol siento el ocaso de toda una vida y echo en falta el amor de la que me correspondía, luna, sangre y tierra mía.
(Rescatado de un fichero de noviembre de 2005)

Más yo se bien, por experiencia, que hay que mirar hacia delante. Los molinos son gigantes y los telones del teatro separan un escenario con butacas de una realidad bien representada.

(Rescatado de lo más profundo de mis ganas de vivir de hoy)

Silencio atronador

Noviembre 3, 2007 on 6:14 pm | In Pensamientos | Sin Reflexiones

El silencio invadió el alma del minúsculo ser. Llegaron los callados latidos de un corazón que no se movía y apagaron las luces de un interior. No había más causa que el tiempo pasado buscando un sonido agradable, que al fin se encontró.

Las esperas en la vida nunca habían sido más largas que lo que duraba la esperanza, y ahora… ahora se hacía agónica aún sabiendo que tardarían más de mil horas en volver al ruido. El instrumento sin instrumentista se convirtió en mueble. El alma en silencio se convirtió en un auditorio vacío. El cuerpo perdió la fuerza y el ánimo y fue una marioneta sin títere.

Pero en todo silencio hay melodía para quien sabe escuchar, y en el hueco que dejó el ruido hay lejano piano, que sin ser virtuoso emociona al corazón.

La cuenta atrás

Octubre 13, 2007 on 5:59 pm | In Pensamientos | Sin Reflexiones

¿Que será lo que tienen las cuentas atrás que cuando queremos que se acaben pasan despacio como si el tiempo se hubiera parado, y cuando necesitamos hacer algo antes de que terminen vuela el tiempo?

A Tomas le pasaba eso mismo. Ayer había terminado el plazo de matrícula de su primer año de carrera. Los innumerables papeles eran insignificantes con las pegas de las secretarias, y estas apenas impacientaban la mitad que la espera en las colas de los bancos. Al final, a las 13:57, cuando solo faltaban tres minutos para terminar el plazo, y después de un incomprensible café a las 13:20 de la administrativa de la mesa que le habían asignado consiguió ver su papel de admisión sellado. El alivio invadió su cuerpo y tomó un bien merecido tentempié mañanero en un bar en los aledaños de la universidad. “Ahora,” pensaba Tomas “le voy a decir a mi padre que por fin voy a empezar derecho. Seguro que está orgulloso cuando lo termine. Él se quedó a unas pocas asignaturas del final y ya nunca volvió a estudiar.” Mientras engullía una pulga de jamón con pan tumaca.

Llamó a su padre para contárselo en cuanto acabó el último trago de su caña. El teléfono comunicaba. “Bueno, le llamaré a casa”. Tres pitidos agudos taladraron su oído para que una señora de metal le dijera “El teléfono marcado no existe”. no recordaba los problemas que había tenido con el Internet, las compañías telefónicas, y la madre que parió a los organismos de consumo… “Tendré que esperar a verle en casa”.

Tomas vino a estudiar a una ciudad pequeña desde el sur. No había sido muy brillante en sus estudios y fue en la única facultad donde su nota daba para entrar. Ahora tendría que coger varios trenes hasta regresar a su hogar donde le esperaban todos los familiares deseosos de saber el destino que iba a tener el futuro de su hijo. El hermano de su padre regentaba un bufete de abogados, pero la falta de descendencia y la decisión de su hermano de no acabar sus estudios dejaban el negocio familiar en incierto suspense que se vería resuelto hoy. La mala suerte hizo que Tomas llegara a la estación de trenes 5 minutos después de que saliera un tren hacia la capital. Como las comunicaciones no estaban muy allá tendría que esperar 2 horas más hasta el siguiente. Mientras esperaba, con la mochila entre sus pies y la cabeza apoyada su mano apareció un mendigo.

El mendigo le pidió dinero a Tomas, pero dijo que no tenía dinero para dar, pero que si quería que le invitaba a algo en el bar de enfrente. Al fin y al cabo no tenía otra cosa que hacer durante las dos horas de su vida. Durante el tiempo que duró el café y el par de pinchos que tomaron el mendigo le habló mucho a Tomas. Le habló de la vida en soledad, de como todos los días son iguales, de como le habían maltratado las mujeres dándole esperanzas y abandonándole cuando menos lo esperaba, de cuando su familia renegó de el por dejarlo todo en una época en la que tenía depresión. También le contó como de ser un rico empresario había llegado a se lo que era. No había tenido mucha suerte en la vida. Pero Tomas no escuchaba. En su cabeza solo cabía un hueco para el reencuentro con sus familiares en el pueblo. Seguro que le felicitaban por haberlo conseguido. No le hacía mucha ilusión esa carrera, pero tampoco había tenido una vocación desde siempre como para elegir otra.

Cuando llegó la hora embarcó en el tren y se despidió de su nuevo amigo con un frío estrechamiento de manos. Durante el viaje durmió. Llegó a dormir durante una hora. La otra hora del viaje, la pasó mirando como pasaban los árboles, túneles y pueblos. Paraba en todos los pueblos y empezó a tener una sensación de impaciencia. Miró la hora y pensó que estaba mejor dormido. Volvió a intentar llamar a su casa y a su padre aún sabiendo que no funcionaba ninguno de sus teléfonos. esperaba el milagro. No había señal.

Al llegar a la estación de la capital también esperó un tiempo hasta que llegaba el tren con destino a Sevilla. Y aún le quedaban otros dos por coger. …

El tren de alta velocidad parecía un caracol con ruedas. Acababa de salir de la estación y aún le quedaban 3 horas. Es cierto que en autobús se tardarán unas 6, pero aún así le parecía excesivo. No se pudo sentar. Daba vueltas del vagón comedor-bar al asiento. Allí aguantaba 5 minutos. Menos mal que no era fumador, si no hubiera dejado sus pulmones como la carbonilla o sus nervios hechos papilla.

Al llegar a Sevilla vio como el último tren para su pueblo abandonaba la estación sin el dentro. Tenía varios amigos estudiando en la capital, pero ninguno tenía coche. Optó por quedarse a “dormir” en casa de uno. Lo de dormir no fue posible. Cuando consiguió conciliar el sueño después de un día de cansancio sonó el despertador que le llevaba al primer tren. Estuvo toda la noche dando vueltas a su decisión, y pensó que quizás había sido equivocada y que debería haber buscado una salida que realmente le gustase en vez de ser complaciente con su familia. Ya en la estación tenía decidido intentar sacar las asignaturas que mejor le conviniesen para un futuro cambio a otra carrera.

El tren se movía. Tomas tenía la matricula de derecho y la seguridad de querer dedicar un año entero a buscar algo que realmente le llenase.

Al llegar a su pueblo se dio de bruces con la realidad. Su padre, tan orgulloso como Tomas imaginaba le había comprado un ordenador portátil para que pudiera realizar sus trabajos allá donde fuese. Su tío había entrado en el programa de prácticas de la universidad de Tomas para que pudiera trabajar allí en verano. El resto de su familia le miraban admirados. Tomas sonreía por fuera y lloraba por dentro. Un viaje largo da para conocer gente, dormir, y tomar decisiones que no se van a poner en práctica…

¿O quizás si?

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