Cargando...
[Cerrar mensaje]

Tras casi 14 años de funcionamiento, MundoLiterario cerrará como plataforma de publicación de relatos y poesías. Queremos agradeceros a todos y todas tantos años de buenas letras. ¡Mil gracias!

Tras el cierre, MundoLiterario mantendrá vuestras obras hasta Septiembre de 2017, luego se eliminarán definitivamente de nuestros servidores.

Para cualquier duda, escribid a info@mundoliterario.net.

Si éstuvieras registrado podrías llevar un registro de los relatos, poesías y libros leídos, contactar con los escritores y muchas cosas más. ¡Hazlo ahora, es gratis!
       

PERSEGUIDO POR EL FANTASMA DE UNA BRUJA...

18-04-2017     (2 votos, 6 puntos)     96 lecturas     0 comentarios
Comparte en Google+
Comparte en Facebook
enlace permanente
Esta es la historia de un leñador al cual llamaremos juan. 
 
Juan nació en el año 1920 en medio del monte chaqueño; en el departamento almirante Braun, al noroeste de la provincia del chaco; en argentina.
 
Nació y se crio entre árboles de quebracho, y al llegar a la mayoría de edad consiguió trabajo como hachero, cortando árboles de quebracho colorado.
 
Para los que no saben, en el chaco argentino se le dice hachero a los leñadores que cortan árboles, y  los ranchos son unas construcciones precarias de adobe y paja.
 
El quebracho colorado es una de las maderas más duras del mundo. Y es muy apreciada por sus diferentes usos, como por ejemplo la extracción del tanino; el cual se usaba para curtir cuero hasta mediados del siglo XX.
 
Juan vivía en un rancho en medio del monte, a unos diez kilómetros del pueblo.
 
 
 
 
Todos los días antes de salir el sol, se tomaba unos mates, comía una porción de queso de cabra, y partía rumbo al quebrachal. En el cual, después de una dura jornada de trabajo talando árboles de quebracho,  se ganaba unos pesos que apenas le alcanzaban para comer.
 
Pero Juan amaba el monte. Mientras recorría el camino hasta el quebrachal, se entretenía mirando las cotorras de colores que surcaban el cielo azul en la mañana, o se detenía para ver posar sobre una rama marchita, a las inmensas langostas de cuarenta centímetros de largo que habitan el monte chaqueño.
 
Asimismo, todos los domingos iba a misa en la iglesia del pueblo.  Se confesaba y luego recibía la comunión, tomando la ostia de la mano del cura.
 
Como Juan era buen católico, llevaba un rosario entre sus ropas, y los días de misa asistía con una biblia bajo el brazo, la cual había conseguido ganando una quermés en la iglesia. 
 
Después de misa paseaba por el pueblo, e iba hasta la pulpería, donde tomaba unos tragos con sus amigos. Así se le pasaba rápidamente la hora y por lo general salía del pueblo a horas muy entradas de la noche.
 
Juan odiaba hacer el recorrido hasta su casa, pues tenía miedo de pasar por el rancho de la bruja.
El rancho de la bruja o la casa de la bruja, era un lugar tenebroso. Se encontraba a unos 6 km del pueblo sobre un descampado; justo al costado del camino por donde Juan debía pasar para llegar a su casa.
 
El lugar era un rancho de paja y adobe derruido por un incendio. Se decía de ese lugar, que el pueblo enfurecido con una bruja, había prendido fuego a su rancho y  que luego la habrían colgado de un árbol de ceibo.
 
También se decía que el espíritu de la bruja aún rondaba por aquel lugar; buscando venganza…
Juan trataba de evitar esa zona, pues siempre que pasaba por allí de noche, le ocurrían cosas extrañas. Escuchaba silbidos, ruidos raros, hasta una vez creyó oír a alguien que lo llamaba desde la oscuridad.
Pero esa noche le sucedió algo que lo dejó perturbado…
 
Esa noche al pasar por el rancho de la bruja, de entre los matorrales del camino; una figura de mujer le salió al encuentro.                                                                                                                             

Juan se acercó a ver quién era, pues no se veía bien a causa de la oscuridad.
 
 
 
 
Le preguntó a la figura de mujer si se encontraba bien, o si estaba perdida.
 
La figura no contestó. Entonces dio unos pasos para acercarse a ella, con tanta mala suerte que tropezó y se le cayó la biblia que traía entre sus brazos, y  este a su vez dejó caer el rosario que contenía dentro.
 
Al ver el rosario y la biblia, la figura retrocedió, y a toda prisa se internó entre los matorrales del monte. Juan se agachó para recoger la biblia, y al levantarse solo pudo ver la figura de la mujer alejándose entre la espesa vegetación.
 
Al día siguiente fue a la comisaría, y le contó al comisario lo ocurrido, pero éste minimizó el asunto diciéndole que solo fue una alucinación producto del alcohol que había ingerido, y le advirtió que no pasase más por ese lugar, a tan altas horas de la noche; por el bien de su salud mental.
 
Al salir de la comisaría una mujer lo estaba esperando. Habló con ella un largo rato, y luego partió rumbo al quebrachal; a seguir trabajando.
 
La mujer en cuestión decía ser la curandera del pueblo. A media voz le contó lo que había ocurrido en el rancho de la bruja; y porqué ese lugar se encontraba maldito.
 
Unos años antes de que Juan naciera, una bruja llegó al pueblo y se instaló en un rancho de adobe y paja a unos cuantos kilómetros. La mujer era una anciana muy fea y todo el mundo le temía. Además se decía que era bruja y que había hecho un pacto con el demonio.
 
 
 
Cuando iba al pueblo a buscar víveres para sustentarse, los niños del lugar le arrojaban piedras y le propinaban insultos. Así era todos los meses, hasta que la anciana cansada de tanta ofensa, dijo a viva voz a los niños del pueblo: ¡malditos serán con gran maldición! ¡Así como ustedes me arrojan piedras, el diablo les arrojará viruela sobre sus cuerpos hasta que se les consuman los huesos!
 
Y dijo a una multitud de padres que miraban a sus hijos: ¡Ustedes también malditos serán, pues por no haberme ayudado, verán morir a sus hijos y llorarán hasta que se les consuman las cuencas de los ojos!
 
Al decir estas palabras la multitud se abalanzó sobre la bruja, propinándole golpes y escupiéndole. Y la llevaron arrastrada hasta los límites del pueblo, dejándola moribunda a un lado del camino…
 
Así estuvo unos días, hasta que una persona que pasaba por el camino la reconoció, curó sus heridas; y la llevó a lomo de burro hasta su rancho.  En el rancho de la bruja, la persona que la había recogido la acompañó durante varios días, hasta que la anciana se repuso.
 
 Mientras tanto en el pueblo, las personas aterrorizadas; vieron cumplirse la maldición de la bruja… 
 
A los pocos días todos los niños del pueblo contrajeron Viruela, y uno a uno fueron muriendo.
Hubo un gran dolor en todo el pueblo. Y mientras enterraban a sus hijos, los habitantes del pueblo juraron vengarse de la bruja, pues todos habían oído su maldición.
 
Y  se juntó una turba iracunda con cuchillos, hachas machetes y fueron hasta la casa de la bruja para matarle.
 
Al llegar encontraron a la persona que la estaba cuidando. Esta persona intentó hablar con ellos haciéndoles entrar en razón. Pero la gente estaba muy furiosa y no quiso escuchar. Así que la apartaron a un lado y sacaron a la bruja del rancho. La llevaron hasta un árbol de ceibo, y allí la colgaron con una soga; hasta romperle el cuello.
 
 
 
 
Luego prendieron fuego el rancho, y a la persona que había ayudado a la bruja, le dieron cincuenta latigazos en la espalda.
 
Después de unos días, descolgaron el cadáver putrefacto de la bruja, la envolvieron en una manta y la arrojaron a un pozo de agua cerca del árbol.
 
                                                                            ...    ...
 
Juan preguntó a la mujer cómo es que sabía de todo eso. La mujer le respondió, que ella era la persona que cuidó de la bruja, y dándose media vuelta se subió la camisa, mostrando su espalda desnuda; la cual estaba llena de cicatrices de látigo.
 
Juan estuvo pensando toda la tarde en lo que le había dicho la curandera. Tan inmerso estaba en sus pensamientos, que esa tarde el trabajo se le fue volando, y olvidó por completo que ese día era su cumpleaños.
Así que sus amigos lo invitaron a la pulpería del pueblo a tomar unos tragos. Y por ser motivo de su cumpleaños, le regalaron una brújula antigua, la cual habían conseguido en una partida de truco.
 
Juan agradeció a todos su amabilidad, introdujo la brújula en su bolsillo, y se encaminó a su casa dando tumbos; en evidente estado alcohólico. A sus espaldas llevaba colgando la filosa hacha de trabajo, la cual se balanceaba peligrosamente de un lado para otro.
 
A medio camino se despabiló, y tomó conciencia de dónde estaba. Para su mala suerte, estaba muy cerca de la casa de la bruja. 
 
Juan maldijo su suerte, pero como no tenía otra opción, siguió caminando. Para colmo esa noche era una noche de cielo oscuro sin estrellas, y andaba por el camino con total oscuridad.
 
Llegó a la casa  de la bruja, pero esta vez al pasar notó algo muuuy extraño. Los grillos que lo acompañaron todo el trayecto con su melodía, ya no cantaban. Y una espesa niebla empezó a cubrir todo el lugar.
Caminó unos pasos y sintió algo extraño tras su espalda, dio media vuelta para mirar, pero no vio nada. Así que siguió caminando por la niebla.
 
 
Caminó y siguió caminando por un largo rato. Hasta que muy extrañado empezó a preguntarse si aquella niebla lo había desviado del camino. En esos pensamientos estaba cuando tras sus espaldas, escuchó una voz que le dijo: Te estaba esperando.
 
 
Asustado dio media vuelta. Entonces la vio. Vio la figura de una mujer parada en medio del camino. Vestía una túnica negra harapienta, un velo negro cubría su cara y sus manos no tenían dedos; si no unas garras filosas.
 
La criatura extendió sus garras hacia juan y exclamó: voy a sacarte los ojos, esta vez no te me vas a escapar. Dio un rugido como de animal hambriento y se abalanzó, dando un salto de 5 metros. 
 
Cuando la criatura le cayó encima, Juan tomo el hacha que tenía a sus espaldas y le dio un fuerte golpe en la cabeza, con tanta fuerza que partió la filosa hoja del hacha. 
 
Se escuchó un grito desgarrador pero la criatura siguió avanzando.                                                                                               
Juan le arrojó lo que quedaba del hacha, pero la criatura la esquivó. Entonces comenzó a correr por la niebla, escapando del ser que lo perseguía.
 
 
Corrió durante un trayecto escuchando los gritos y alaridos de la figura siniestra que tenía a sus espaldas. Hasta que tomó coraje y giró su cabeza para ver de reojo, y allí se dio cuenta que la criatura no corría con sus pies, si no que se desplazaba volando al ras del suelo...
 
Desesperado rezaba el padre nuestro y hacia la señal de la cruz mientras corría. Entonces notó que la criatura desviaba los lugares donde hacía la señal de la cruz, y empezó a hacer la figura de la cruz en el aire con la mano. Y efectivamente, la criatura se detenía y evitaba los lugares donde juan hacia la cruz. 
 
 
                                                                                                                                                                   
Así lo hizo juan una y otra vez hasta que la criatura quedó a una distancia considerable y ya no se la veía.
 

Entonces tomó una rama del suelo, con la que casi tropieza; y dibujó tres grandes cruces en la tierra.                                                                                                                                                                   
Cuando la criatura llegó hasta juan no pudo franquear las cruces, y aprovechó ese momento para escapar.
 
Cuando salió de la niebla se encontró con que se había desviado del camino, y había tomado la senda que daba a la casa de la bruja. Entonces comprendió que todo era una trampa.
La criatura que lo perseguía lo había llevado directamente a la casa de la bruja. Para que quizás luego allí fuese devorado...
 
Recordó que traía consigo la brújula que le había dado su amigo. Así que la sacó de su bolsillo, y aún en la oscuridad pudo divisar la aguja roja que marcaba el norte, que era el sitio donde se encontraba su casa.                                                                                                                                                                        
A sus espaldas pudo escuchar los gruñidos de la criatura, que había logrado escapar rodeando las cruces. Entonces se adentró en los matorrales que había al costado del camino, y se hizo paso entre la espesa capa de arbustos y cardos del monte chaqueño, que con sus terribles agujas de 20 centímetros de diámetro le rajaban sus ropas al pasar.
 
 
 
Detrás de él escuchó que la criatura hacia lo mismo, pero ayudado por las terribles garras que cortaban el espeso monte como si fuese mantequilla. Y tras de sí, escuchó como si una gran cantidad de peones cortasen el monte con machetes. Y a cada paso sentía los gritos y gruñidos de la criatura, acercándose cada vez más...
 
Consiguió colarse por un túnel de carpincho entre los matorrales, y así evitó ser tocado por las espinas de los cardos. Se arrastró durante una hora por el pequeño pasadizo, hasta dar con un descampado donde la maleza no era muy alta.                                                                                                    
Al salir del túnel notó que su ropa estaba totalmente destruida, hecha jirones, y tenía heridas cortantes en todo el cuerpo producto del roce con las espinas...
 
 
Juan corrió por todo el descampado hasta llegar a un pequeño bosque de palo santo. Allí se escondió dentro del tronco de un árbol caído. Estaba exhausto y muerto de sed. Y pese a estar acostumbrado a trabajar en duras condiciones, este suceso lo había dejado muy cansado.
 
Estuvo escondido en el tronco por unas horas esperando no ser visto por la criatura, la cual no se acercó al lugar. Entonces salió del tronco, y después de recorrer un largo trecho, llegó hasta el camino que daba a su casa.
Corrió con todas sus fuerzas hasta llegar a la tranquera de su campo, la cual cerró con varios troncos de árboles, hasta convertirla en una barricada. 
 
 
                                                                                             
Cuando se disponía a continuar corriendo hasta su rancho, escuchó un alarido y al darse vuelta pudo ver a la criatura acercándose a la tranquera.                                                                                                        
La criatura atravesó la tranquera pasando a través de ella como si fuese un fantasma, y se le acercó dando terroríficos alaridos.                                                                                                                                              
Juan nuevamente hecho a correr por el camino que daba a su rancho, mientras escuchó decir a la criatura tras de sí: te mataré cuando te alcance, te despedazaré, no escaparás...
 
Al llegar a su rancho sus perros le salieron a su encuentro, ladrándole porque lo desconocían; al estar sus ropas hechas girones, y sangrando por las cortaduras de las espinas.
 
Luego de que sus perros lo reconocieran, entró a su casa, trancó la puerta con su cama y puso varios tablones por las ventanas. Además dibujó varias cruces en el piso de tierra. Fue allí cuando escuchó nuevamente ladrar a todos sus perros en el patio.
 
Poco a poco los ladridos de sus perros fueron disminuyendo, y fueron reemplazados por alaridos de dolor. La criatura, estaba matando a sus perros.
 
Cuando los alaridos desaparecieron, sintió cómo la criatura forzaba la puerta, e hizo una cruz con varias ramas de quebracho; y la depositó junto a la puerta. Al instante cesó el forcejeo.
 
Luego sintió a la criatura caminar sobre el techo de su rancho; y más tarde se la escuchaba dar vueltas alrededor, pero no pudo entrar por las cruces puestas por juan.
 
 
 
 
Horas después, ya no se escuchaba los pasos de la criatura. Entonces miró por una rendija de la ventana. Y cuando miraba por la rendija, la criatura deslizó una de sus garras y lo sujetó por la costilla. Desesperado, tomó el rosario con el crucifijo que siempre llevaba, y lo depositó entre las garras de la criatura. Esta chilló de dolor y lo soltó, deslizando sus garras por la rendija.
 
Entonces la criatura empezó a imitar voces de niños que le pedían ayuda, para que saliera afuera. Juan no hizo caso a las voces, y tapó sus oídos.
 
Y así fue como llegó la mañana. Y la criatura se fue antes de que saliese el sol.    
                                                                            
Juan pudo salir del rancho, y afuera encontró el patio regado con la sangre sus perros, pero no encontró ningún resto de ellos. Asimismo los corrales de sus animales estaban vacíos, y solo había en ellos grandes charcos de sangre, pero no estaban sus cuerpos...
 
A media mañana juan llegó al pueblo, habló sobre todo lo ocurrido al comisario, y los dos juntos fueron a hablar con el cura; el que luego de escuchar la historia de juan,  reunió a todo el pueblo en la parroquia. Asimismo fue atendido en el hospital del pueblo, pues aparte de las heridas de las espinas y  magulladuras, tenía una gran herida como de garras de oso en su costilla, producto del forcejeo con la criatura.
 
La enfermera que lo atendió resultó ser la curandera, que al escuchar el relato; le dijo que tuvo mucha suerte al encontrar el bosque de palo santo, pues ningún espíritu maligno puede entrar allí.
 
Y después de una gran asamblea, el pueblo decidió acabar con la bruja de manera unánime, y todos trajeron de sus casas armas de fuego, machetes, hachas y todo tipo de elementos punzantes para matar a la bruja.                                                                                                                                                             
El cura del pueblo pidió a las mujeres rezar para acabar con el demonio, y todos partieron hasta la casa de la bruja, y llegaron al atardecer antes de caer el sol.
 
Encontraron la casa vacía, quemada y totalmente destruida, pero todos se aterrorizaron al encontrar los perros de juan colgados por el árbol de ceibo, por donde fue colgada la bruja. Los animales estaban destripados, abiertos de par en par colgando por las patas. Asimismo partes de chanchos, cabras y gallinas rodeaban el pozo cercano al árbol, donde fue arrojada la bruja.
 
Juan reconoció en un instante a sus animales, o lo que quedaba de ellos, y cuando se acercó al pozo escuchó una risa macabra que salía de sus profundidades. Era la bruja. Y se escuchó una voz macabra que decía desde dentro del pozo: voy a matarlos a todos como maté a sus hijos, no se escaparán.
 
Entonces el cura del pueblo reprendió al demonio que poseía a la bruja, y entre padres nuestros y aves marías, el cura echó una jarra de agua bendita dentro del pozo. En ese instante se escuchó un gran estruendo, seguido por un alarido de dolor. Y vieron salir del pozo una figura fantasmagórica con cara de demonio, dando ayes y gritos de dolor. La figura voló rampante entre la multitud, y luego se perdió en la oscuridad del horizonte.
 
Los vecinos del pueblo sellaron el pozo con una tapa de concreto; y nunca más se volvió a hablar del asunto.
 
Solo Juan y los ancianos del pueblo lo recordaban. Y cada vez que alguien preguntaba sobre la casa de la bruja, y los terribles acontecimientos que sucedieron en el pueblo;  levantaba su camisa y mostraba la herida de garras que tenía en la costilla. Recordando que él había sido perseguido; por el fantasma de una bruja.
 
 
 
Buenas noches, y horrendas pesadillas.
 
 
 
 
 
 
 
 
Alan Hurd Wood
(Pulsa aquí para acceder a su perfil)
Comparte en Google+    Comparte en Facebook   

¡Comparte tu opinión!

Licencia del relato

El texto es propiedad de su autor o autora, que se reserva todos los derechos sobre él. MundoLiterario tan sólo posee permiso para publicarlo en ésta página web. No se permite la difusión o distribución salvo permiso expreso de su autoro autora.

¿Hay algún problema con éste texto? Repórtalo, por favor.

Más relatos del mismo autor/a

Colabora con MundoLiterario

MundoLiterario es un proyecto personal de Andrés Álvarez y Magdalena Perelló, que no cobra a los usuarios ni por publicar ni por leer. Los escritores reciben el importe completo por sus ventas (salvo la comisión de Paypal).

Mantener vivo MundoLiterario es costoso. Si lo deseas, puedes colaborar a que continúe funcionando y creciendo con una pequeña donación, utilizando los siguientes enlaces. ¡Muchas gracias!

Donar 5 € Donar 10 € Donar 20 €
Donar otra cantidad
Sigue a MundoLiterario

Tras el arco de hiedra

Un viaje al pasado repleto de secretos y misterio. Una mirada a un futuro inesperado, encerrado al otro lado de una puerta rodeada de un halo de misterio y fatalidad...

Leelo ahora

¿Quieres que tu novela aparezca aquí?
¿Quieres reseñar tu novela?

Secciones
Secciones
Buscador de relatos
Publicidad
Buy Backlinks
Sell Text Links