Cargando...
[Cerrar mensaje]

Tras casi 14 años de funcionamiento, MundoLiterario cerrará como plataforma de publicación de relatos y poesías. Queremos agradeceros a todos y todas tantos años de buenas letras. ¡Mil gracias!

Tras el cierre, MundoLiterario mantendrá vuestras obras hasta Septiembre de 2017, luego se eliminarán definitivamente de nuestros servidores.

Para cualquier duda, escribid a info@mundoliterario.net.

Si éstuvieras registrado podrías llevar un registro de los relatos, poesías y libros leídos, contactar con los escritores y muchas cosas más. ¡Hazlo ahora, es gratis!
       

No hay silencio en una mirada

12-04-2015     (10 votos, 22 puntos)     1472 lecturas     5 comentarios
Comparte en Google+
Comparte en Facebook
enlace permanente
No podía ser... Se percató que se movía sin sentido, de un lado a otro, casi sin darse cuenta. Los latidos de su corazón tan fuertes que creía no resistirlo. Tenía que calmarse o le cogería algo.
 
¿Qué hacía él allí?
 
Sus miradas se encontraron a través del cristal del escaparate. 
Un ramalazo de calor subió por todo su cuerpo. Descarga de adrenalina pura. La emoción lo embargaba, en cada uno de los poros de su cuerpo, instalada en su estómago y su corazón repiqueteaba estrepitoso. Sofocado, se había ruborizado como un adolescente y sólo podía mirarlo.
 
No hay silencio en una mirada.
 
Había oído esa frase en algún lugar y  ahora, allí observándose al través, por fin la había entendido. Su mirada intensa estaba llena de palabras sin sonido, tan plena que parecía imposible lo que le parecía entender. Sabía que justo esa era la dificultad, reconocer lo que se quiere decir. Con tanta frecuencia, cuerpo y mente hablaban lenguajes distintos, uno pura emoción, el otro raciocinio, no siendo más sabio ni más certero, uno que el otro, aunque con frecuencia ganando el mal llamado sensato.
 
En ese momento, su cuerpo no lo engañaba, esas sensaciones jamás sentidas eran de amor, un amor puro como nunca lo había vivido. Está anonadado, la turbación lo embarga, podría hasta llorar. Es imposible, no puede enamorarse pero siente que lo ha hecho. Descarta la razón.
Lo mira y se emociona. Lo observa y siente su estómago lleno de las famosas mariposas agitadas, iniciando un baile salvaje que lo marea. ¿Baile? Sus mariposas tienen montada una juerga que ni el desfile de carnaval de Rio tiene más marcha. No sabe qué puñetas son, solo que tiembla como un poseso, cada célula de su cuerpo, excitada y alerta. Su corazón batiendo un ritmo alegre y acelerado. Su respiración rápida, aunque intenta calmarse.
 
¿Qué hace él allí?
 
Los segundos se hacen eternos y ninguno se mueve, solo se observan. Se reconocen, se buscan, se sienten. Solo eso, tan poco y tanto.
Hacía 18 años que no se veían. Ni uno más, ni uno menos. Quizá era un tanto exagerado decir eso. Era más cierto explicar que se habían encontrado, de pasada un par de veces, pero solo eso, de pasada.
 
Ahora, él allí. ¿Qué quiere? 18 años, se dice pronto.
 
Fue su primer amor pero entonces no lo sabía. No había vivido y se quedó en algo anecdótico, necesitaban cosas distintas. Eso sí, no había podido olvidarlo. Sus vidas habían llevado caminos diferentes. Mientras la vida de él se había aburguesado, la suya había sido un sinfín de búsquedas y locuras, risas y diversión, fiestas y desengaños, amores y desamores…pero había sido feliz.
 
Sin darse cuenta su mente revive el camino andado esos meses pasados.
Sin ser consciente de hacerlo, ha ido cerrando etapas como quien cierra ventanas de una casa. Ha ido renunciando a una manera de hacer las cosas, a una vida que ahora ya no le satisface, se ha cansado y necesita romper con eso también.  La crisis, le ha golpeado fuerte. También ha sido una oportunidad.
 
Ha renunciado a trajes de marca, viajes y restaurantes de moda… gastos superfluos sin los que pensaba que no podría vivir. Lo ha hecho.
 
Ha dejado el apartamento en la costa y las fiestas y farras que allí vivía. Si se lo hubieran dicho hacía años, se hubiera negado. Imposible renunciar. En cambio, ahora sin problema, no lo echa en falta.
 
Ha recuperado la relación con los suyos. No se dio cuenta hasta que se perdonaron, de cuanto los había encontrado a faltar.
 
Vive con más recogimiento, como cuidándose de excesos, de años buscando y de no encontrar.
 
Cada paso que ha dado, sin meditar en exceso, lo ha ido llevando como por azar a estar en ese instante. Y así sin más, como pasan las cosas importantes, en ese momento todas las piezas del rompecabezas encajan, ahora todo está bien.
 
Sus pasos lentos sin apartar la vista, lo conducen hasta la puerta que abre. Sin palabras. Su abrazo, sus dos besos y ese olor de él que nunca ha olvidado. Como explicar esa sensación inexplicable que poseen las personas a las que amas, ese olor que nunca se deja de recordar, inherente a ellos, inde?criptible pero tan real. Ese momento en que todo lo que está sintiendo le parece imposible, embargado por las emociones, y todo parece estar fuera de toda lógica pero con la certeza absoluta de estar con quién se tiene que estar. Parece una locura, pero eso es lo que siente. Se siente pleno, en su abrazo, en recuperar las sensaciones de la persona amada, esos recuerdos que siempre han estado ahí, en el fondo de su corazón. De nuevo, está en casa, se siente en paz y feliz.
 
Lo mira. Se miran. La boca seca. Su facilidad de palabra, ausente. Sus risas y sus ganas de bromas han desaparecido. Solo puede mirar embobado al otro. Como una criatura asustada, demasiado tímida para hablar con normalidad. Su rubor, su respiración agitada que intenta disimular, sus manos sudorosas y frías, intentando disimular esa turbación que lo ha invadido desde que lo ha descubierto mirándolo.
Se siente cada vez peor, ese hombre va a pensar que es tonto. Se miran.
 
Escucha como él comenta que ha venido a verlo, que estará unos días, si quiere cenar con él y hablar de sus vidas. Lo mira, atónito. ¿Cómo no va a quererlo? Aún no se ha percatado que lo único que quiere hacer es pasar el resto de su vida mirándolo ¿no se da cuenta de lo qué siente?
 
“Tranquilízate, esto no puede estar pasando”.
 
Ya ha vuelto el freno de la conciencia. Intentar calmar y aplacar las emociones, negar las sensaciones, volver a la normalidad, a lo que toca.
 
Hace años que no se ven. Su historia se acabó, dice la razón. Sí, pero no se olvidó, dicen las sensaciones. Mientras su corazón da saltitos agitados… ¡Es amor! Eso es amor. Te has enamorado. No lo has olvidado, siempre ha estado ahí. Sí, parece irreal pero siempre ha sido así.
 
Sus bocas hablan, sus miradas no engañan. Hablan, hablan, hablan. Recuperan el tiempo vivido que no perdido. Esos años que les han servido para reencontrase, más maduros, más seguros.
Se miran. Se sonríen. Se tocan. ¡Eléctrico! Las emociones intensas, la conciencia racional. Lo que sienten, lo que debe ser. Lo imposible y lo posible. Lo qué se dice, lo que se hace. Lo que se debe, lo que se quiere.
 
El primer amor, ese que hace desvelar la conciencia, que despierta las emociones y que derrite el corazón cuando se va endureciendo.
El primer amor, tierno e inocente, lleno de todo lo bueno que está por pasar, por descubrir, por inventar, por crear. El primer amor que no se olvida. Esas sensaciones de lo que podía haber sido y no fue. Ese preparar para vivir de nuevo, con un pasado acumulado a las espaldas dando una nueva oportunidad.
El primer amor… estar con quién quieres estar, en ese preciso instante, en ese momento y saber que todo está bien, que absolutamente todo está bien y que por fin el puzle está acabado.
 
De eso han pasado ya tres meses, desde ese día no se han separado.
 
CeCe
http://enrededandoconlasletras.blogspot.com.es/2015/04/no-hay-silencio-en-una-mirada.html#more
 
 
 
Cece
(Pulsa aquí para acceder a su perfil)
Comparte en Google+    Comparte en Facebook   

Opiniones de los lectores

El día 14-04-2015 Edsom Jair Fernández Guevara dijo:

Muy buen relato Mi sincero agrado ¡¡ Saludos !!

El día 15-04-2015 Cece dijo:

Muchas gracias Edsom Jair Fernández. Me alegra que te haya gustado. Saludos

El día 21-04-2015 Andrés Álvarez Iglesias dijo:

Qué bonito final :) Me ha encantado, Cece. ¡Un saludo!

El día 22-04-2015 Cece dijo:

Muchas gracias Andrés, te agradezco tus palabras

El día 16-06-2015 Tino dijo:

Excelente!!

¡Comparte tu opinión!

Licencia del relato

El texto es propiedad de su autor o autora, que se reserva todos los derechos sobre él. MundoLiterario tan sólo posee permiso para publicarlo en ésta página web. No se permite la difusión o distribución salvo permiso expreso de su autoro autora.

Registrado en Safe Creative 1504123823533

Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0

¿Hay algún problema con éste texto? Repórtalo, por favor.

Más relatos del mismo autor/a

Colabora con MundoLiterario

MundoLiterario es un proyecto personal de Andrés Álvarez y Magdalena Perelló, que no cobra a los usuarios ni por publicar ni por leer. Los escritores reciben el importe completo por sus ventas (salvo la comisión de Paypal).

Mantener vivo MundoLiterario es costoso. Si lo deseas, puedes colaborar a que continúe funcionando y creciendo con una pequeña donación, utilizando los siguientes enlaces. ¡Muchas gracias!

Donar 5 € Donar 10 € Donar 20 €
Donar otra cantidad
Sigue a MundoLiterario

Tras el arco de hiedra

Un viaje al pasado repleto de secretos y misterio. Una mirada a un futuro inesperado, encerrado al otro lado de una puerta rodeada de un halo de misterio y fatalidad...

Leelo ahora

¿Quieres que tu novela aparezca aquí?
¿Quieres reseñar tu novela?

Secciones
Secciones
Buscador de relatos
Publicidad
Buy Backlinks
Sell Text Links