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VIAJANDO HACIA EL GÉNESIS

07-03-2017     88 lecturas     0 comentarios
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Estimadas/os  colegas de la pluma.

Presentamos una nueva urdimbre creativa y de realización compartida. 

Nacida a partir de una pregunta por chat, donde en forma espontánea la respuesta es VIAJANDO HACIA EL GÉNESIS, riéndonos decimos suena a título.

A las pocas horas ya estábamos  dando el puntapié inicial. 

Así nació, como nacen las expresiones más profundas  del alma, enlazadas por los hilos misteriosos  e irrevocables que enhebra un  mandato universal. 

Demás está decir que ha sido un placer compartir la dinámica emprendida  e invitarlos a que intenten este tipo de alianzas creativa que son amorosamente enriquecedoras porque fortalecen los senderos de amistad, incitan a investigar y a sincronizar en un orden distinto al individual, sin perder identidad  y donde las distancias son sólo una parte del todo y así queda demostrado este ir y venir de sueños entre Israel y Argentina.

Felices y expectantes les presentamos nuestro legado que amamos y que esperamos lo disfruten tanto como nosotros al realizarlo. 

Gracias por acudir a la convocatoria de nuestras musas.

 

María de los Ángeles-Beto

 

 

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VIAJANDO HACIA EL GÉNESIS


Primer capítulo 

 Sobre la aspereza de la gramilla nacida del tormento del invernal viento y replegado por la furia del mismo, altanero muestra la indiscutible nobleza que corre por cristalinas entrañas mientras observa y espera... 
En la cresta del cerro se perfila la imagen desgarbada del adolescente cuidador de cabras, que con destreza milenaria otea la hondonada en búsqueda de agua y pasto. 
Está seguro que ese día será diametralmente distinto a otros, lo confirman el vapor que exhalan su nariz y el morro de los animales. En el cielo un cóndor navega entre las nubes y traza armonías con su planear, majestuoso, sendero difícil de ignorar. 
El muchacho absorto tropieza en una grieta, pierde equilibrio y al rodar siente en su espalda una dureza que si no fuera por el fuerte tramado de su poncho, le hubiera herido el aterido cuerpo; al ponerse de pie, lo ve, resplandeciente, exquisito, mostrando la concentración del tiempo en su diminuta y perfecta dimensión; lo retiene entre sus manos morenas y curtidas por la faena diaria, lo acerca a los labios y lo empaña del tibio aliento al percibir el frío diamantino que emana del mismo. 
En el primer instante lo creyó una simple piedra, no obstante, la irregular forma despertó su curiosidad. Aún molesto por los golpes de la caída, decidió sentarse y examinar con ahínco aquella rara roca. 
Una suave, casi imperceptible línea, casi un surco, la atravesaba de lado a lado; al recorrerla con el dedo quiso sentir una cierta vibración, no era posible, sin duda toda aquella sensación era producto de aquel accidentado descenso. 
Las insistentes baladas de las cabras lo devolvieron a la realidad, estaban sedientas y hambrientas, guardó el misterioso hallazgo en su bolsa, y reanudó la búsqueda de un buen lugar de pastoreo. Miró hacia el oriente y se dejó llevar por la danza de las cortaderas que marcaban el borde del caudaloso arroyo. 
Corrió seguido de la majada, era el lugar buscado. Todos bebieron de la cristalina y rumorosa corriente. 
Mientras masticaban las ricas pasturas, Joaquín hurgó en el morral hasta encontrar la comida que su madre le diera y, en el intento volvió a tocar la piedra, sintió su reclamo de caricias, se sorprendió por la observación; la sacó y la dejó sobre el musgo sin dejar de observarla. 
Comió apresuradamente sin poder quitarle la vista sintiendo su hechizo. La tomó y la recorrió amorosamente deteniéndose en la línea y sin previo aviso empezó a tararear una desconocida canción. 
A cada instante se hacía más fuerte, no conocía el idioma, pero cantaba con delicadeza y entrega, y la grieta lo atrajo y se vio de pronto en una ondulada y desierta geografía, sólo los camellos y si, algunos hombres de blanco con turbantes; perturbado apretó a la piedra y al hacerlo de nuevo estuvo entre el rebaño. 
¿Qué había pasado? Debería estar atento en lo sucesivo, pues ya el sol caía a plomo. Quizás el calor reinante fuera el causante de tal alucinación. No conseguía sacar de sus labios aquella insólita melodía, tralala, tra lala...era pegajosa, es más, la disfrutaba, y si, le permitía divagar, ver más lejos, pero que sentía muy cerca. 
¿Y todo, por ese pedrusco como hay miles por todos lados? pero sin embargo éste poseía algo, distinto, era como un imán que atrapaba, era imposible dejarlo, lo guardó en su bolso, y decidió consultar el hallazgo con su padre, al volver a su casa. Ahora era imprescindible ocuparse de lo suyo, su bendito rebaño. 
Y allí, tarareando su nueva-vieja melodía, fue paseando entre sus adorabas amigas las cabras, contento de su vida y de su flamante talismán. 
Era tan grande su alegría que no se había percatado de la hora, el sol presuroso bajaba por la senda del arroyo hacia el poniente, emanando sus mejores rojos y magentas. Evaluó en tiempo y solo le quedaban dos alternativas, viajar de noche bajo el poncho de las estrellas o pernoctar, optó por esto último. 
Arremolinó a las cabras y colocó el cuero en el centro junto a Guacho, el noble canino, y puso de almohada el morral. La noche era realmente bella cuajada de estrellas; mientras se extasiaba con ellas, recordó al guijarro, sonrió porque la melodía se hizo presente nuevamente. 
De allí en más...todo fue mágico, un sendero de luz lo catapultó
hacia...*oh...imposible*...se dijo. 
Estaba sobre una barca con varios remeros surcando el río Nilo. Perplejo observó la escena que era idéntica a la imagen del libro que hace tiempo llegara de las manos de su tía Fedra. 
Los remeros cantaban y en el centro de la embarcación real, estaba Nefertitis, espléndida, luciendo sobre su precioso cuello la piedra. 
Se tocó para comprobar la realidad o no. 
El río era una huella roja de lima, deliciosamente adornada de flores de lotos y lluvia de papiros; y fue más excitante al reconocerse como el acompañante de la bella mujer. Una calandria anunció la venida del sol y el maravilloso trino, unido al inquieto caminar de los cuadrúpedos, lo despertó. 
Sin lugar a dudas era hora de organizar el nuevo día. En un santiamén recogió sus cosas y pronto se puso en camino. Calculó que tendría un corto trecho hasta el lago chico; allí visitaría a su amigo, don Perdido, como lo llamaban todos los de la comarca, quien, con seguridad lo invitará a compartir su mesa, y le vendría como anillo al dedo, pues su estómago estaba necesitando reponer energías. 
Llegó hasta el pequeño rancho, guió a sus compañeras hasta el borde de la costa, y encargó a Guacho, el eficaz guardián, hacerse cargo del asunto. El viejo ermitaño lo recibió con suma alegría, le comentó que ya hacía tiempo que ningún alma viviente anduvo por aquellos lares. 
El tazón caliente de leche, y un buen trozo de queso casero, otorgaron una agradable sensación al jovenzuelo. El anfitrión, famoso por sabedor de historias fantásticas, que nadie sabía a ciencia cierta, cuales eran verídicas y cuales propias de su exquisito dominio de la imaginación, resultó ser buen oído a la historia que escuchó de boca de su invitado pastorcito. 
Al finalizar de escuchar, el curtido habitante de la colina miró de soslayo al jovenzuelo, y como sobrándolo, preguntó, 
   - ¿Tu nombre es Moses, verdad?, quiero creer que conoces el significado... 
   -Umm...tengo idea que proviene de un idioma antiguo; recuerdo que hace unos años consulté a mi padre, hombre místico, a mi entender, y me dijo que era el nombre de un elegido, alguien con mucha suerte; no entendí sus palabras, pero así lo dejé. ¿Por qué me lo pregunta? 
   -Ante todo, muéstrame la piedra que entorpeció tu camino, luego te contestaré... - Recibió lo pedido, la tomó entre sus manos, como una caricia pasó sus dedos sobre la línea.... 
   -Sí, no hay incógnita encerrada, eres afortunado, tu notorio pasado revive tiempos de antaño. Sentiste la compañía de un bella dama, allí en las aguas del Nilo, no fue una ilusión, así ocurrió...
   -No entiendo, dice que ocurrió, está confundiéndome, por favor...    -Escucha, no apresures el momento, tu nombre es una derivación del original que es Moshé, nombre de origen hebreo, que significa, "sacado de las aguas", y toda una historia increíble se precipita desde el instante que una de las hijas del Faraón, recoge una cesta que flota en el curso del río. 

El jovenzuelo, cautivado, silente, escucha y sólo sigue los labios cansados del anciano, que ahora parecen resplandecer con la humedad del habla.

   -Tu historia es maravillosa, profunda y de amor intenso, eres elegido, el destino ha ido a buscarte para señalarte tu linaje y misión. A cada instante que sea oportuno “ella” te irá dejando mensajes, vendrá en formas distintas y siempre serán vividos, auténticos. No te permitas la duda, hay una revelación en cada uno, pues “ella “necesita volver a su origen.- 
Un fino estilete de luz penetra por el círculo que oficia de ventana, va directo a la piedra, que a su contacto parece recobrar vida, un arco iris nace de su interior y al rozarle la frente entra en un largo sopor, y es el anciano, quien al tocarlo, lo vuelve de la ensoñación. El muchacho aún conserva en sus pupilas el brillo fresco, húmedo de la visita que ha realizado, está conmocionado y dice,
   -He logrado verme en el canastillo y deleitarme con las hermosas doncellas, sentir el rumor del río, ver como crecía, transitar por las hipogeos, las mastabas; pude ver la riqueza y la miseria, la justicia e injusticia, en apretada síntesis, he disfrutado de rituales y proyectos. Amigo Perdido ¿Puedo quedarme un rato más para poder procesar en mi cerebro y corazón todo lo vivido? 
   -Debemos volver a la realidad, mi ilusionado jovenzuelo, por lo tanto considero prudencial que dado lo avanzado del día, deberás recoger tu rebaño y tomar el camino de regreso, es posible que tu padre se inquiete por la tardanza. No faltarán oportunidades para que continuemos conversando sobre ti, o mejor dicho sobre tu pasado.- Encerrando esta última frase en una socarrona muesca a semejanza de una sonrisa. 
Moses, ni lerdo ni perezoso, acató el consejo del sabelotodo del bosque, y partió, saltando y entonando una canción popular. 
A media tarde, el experto Guacho, divisó los aledaños conocidos y expresando su alegría saltó a las piernas de su amo. 
  -Sí, querido amigo, ya llegamos a casa, ya llegamos. 


Segundo capítulo

 Abrió la tranquera, y las desesperadas cabras empezaron un pequeña estampida hacia el establo, agua y comida con seguridad las esperaban.
    -¡¡¡Muy buenas, Moses, alegría ver tu llegada!!! -Exclamó su padre, parado a la entrada de la casa principal, con seguridad enterado del regreso de su hijo, por la evidencia del ruido de los animales. 
Acomodó todo lo necesario, y entró en la casa, ya deseoso de relatar a sus padres todo lo acontecido en la jornada pasada. Se percató de lo extraño que resultaría el relato para ellos ¿O no? ¿Quién puede saberlo? Mientras los saludaba, un torbellino de ideas cruzaba por su mente… ¿Cómo empezar? ¿Sonaría fantástico? Se detuvo en las dos esmeraldas de su madre cuajadas de lluvia por la alegría y agradecimiento hacia el supremo. *Joaquín había regresado sano y salvo, había sido dura la noche* La mujer con rapidez enjugó sus lágrimas y con la mejor sonrisa preparó la mesa invitando a ambos a disfrutar del alimento y por supuesto ansiosa de saber de los pasos de su hijo. 
El joven, abriendo el morral, atrapó en sus manos la piedra, la depositó sobre el plato donde nueces, almendras e higos secos imponían presencia sólida y magistral; al contacto de los frutos secos, pareció recobrar un brillo distinto, armonioso y exquisitamente ambarino, como bañada por perfumadas mieles. Los cuatro eclipsados, se había incorporado Guacho, observaban la trasmutación, lucía extremadamente bella, casi traslúcida destacándose la grieta que ahora era una senda de oro. 
El joven ante el embrujo, la tomó con amoroso gesto y juntando las manos de sus progenitores les dijo, 
   -Sientan su latir-. Instados por la invitación y la curiosidad lo hicieron; el nido construido por la mano de ambos hizo propicio tocarla y deteniéndose particularmente en la marca dorada, una cascada de agua salobre estalló desde los ojos de ambos. 
Varias horas pasaron en la intimidad de la mesa familiar impregnada de aroma a canela y jengibre; ahora, sin mediar palabras, todos conocían parte del misterio que encerraba la gema. 
Aprovechó el momento de excitación de sus padres y relató sin dejar de lado ningún detalle, la revelación sobre su viaje al pasado, su comienzo, de cómo fue extraído de las aguas, el origen de su nombre Moses, que su querido padre le asignó, el privilegio de ser atendido por la hija del Faraón, de cómo se convirtió en un preciado regalo llegado de las sagradas aguas del Nilo. 
Largos momentos quedaron ocupados escuchando su relato. 
Al finalizar preguntó a su padre,
    -¿Por qué si mi nombre es Joaquín, como mi madre me llama, tú, en cambio, me dices Moses, ese nombre bíblico? No entiendo, ¿Puedes explicarme? 
Ambos progenitores se miraron y un brillo de nostalgia y ternura los movilizó. Impávido el jovenzuelo seguía con interés las miradas y con la respiración entrecortada. 
El padre, sonriendo traspuso el silencio diciendo, 
   -Si estamos atentos, el universo nos propone diversos aprendizajes y en este caso mostrándonos que el tiempo de nuestras almas es infinito- Y tomando la mano de su esposa, ambos comenzaron a reír felices. 
Y continuó, 
   -Cuando te anunciaste, nos abrazamos y la atmósfera pareció sublimar cada detalle. Salimos a disfrutar del atardecer que depositaba un manantial de color y de la brisa que traía aromas a cabo de olor y jengibre. La luna particularmente bella nos sorprendió buscando tu nombre hasta que el sol nos encontró aún abrazados, meditando y en silencio. Sentíamos eras varón. Al canto de una calandria, eclipsados, nos pusimos en marcha hacia la casa, entramos y nos maravillados con el estilete dorado que atravesando raudo la penumbra caía sobre el antiguo libro azul fileteado en oro, que era nuestro mayor tesoro de sabiduría. 
La madre agregó, 
   -Nos miramos, y tu padre, mi querido hijo, acariciándose la barba me invitó a abrirlo, solo me pidió, susurrante y emocionado -Inspira profundo, conéctate con tu interior, abre y sin mirar, posa el meñique, allí donde se detenga, será el nombre con el cual lo llamarás y marcará lo que trae como misión, y en su alma o sea el pasado, será donde tú lo poses... así surgieron Joaquín y Moses. Como creemos que el camino de las almas es infinito, aceptamos el reto y fíjate, tú mismo nos has contado la experiencia. Ambos nombres son hebreos y tienen un hilo conectivo en cuanto a la misión. Si te nombramos de las dos formas es para que no olvides de dónde vienes y cuanto hiciste y el camino de realización que te atañe en este momento. 
El jovenzuelo, escuchó la detallada explicación de sus progenitores. Quedó anonadado. No atinó a emitir vocablo alguno, Ya le fue descubierta la solución a su incógnita. Recordó lo dicho por Don Perdido sobre él y sus antecesores, ahora todo lo veía más claro, dos personajes bíblicos quizás, configuraban su identidad, sintió un peso sobre sus hombros. 
Ya en su cuarto tomó en sus manos la enigmática piedra, a los pocos instantes se presentó el surco y sin esperar más invitación deslizó su mano por ella; la consabida sensación no tardó en aparecer, una vez más aquella melodía lo envolvía como una nube, no ofreció resistencia, aprovechó el instante y mentalmente deletreó el nombre Joaquín...lentamente fueron dibujándose letras, con suma facilidad leyó lo que ellas anunciaban, Yehoyaquim: "Dios construye"; hombre comunicativo, alegre, entusiasta, con mucha capacidad de expresión, dulce y tranquilo, humanitario, adorado donde quiera que vaya, un líder nato.  
Esas últimas palabras obligaron a levantar su mano, *¡Eureka!*, exclamó, aquél era el nexo que unía sus dos nombres, pues recordó que también Moshé fue catalogado como líder al lograr sacar a su pueblo de la esclavitud. 
Ahora sólo faltaba descifrar la pregunta clave: ¿Por qué él había sido elegido para encontrar la bendita piedra? y sólo su viejo amigo del bosque podría arriesgarse a ofrecer una aclaración a tal enigma. 
Esa noche le resultó inmensamente larga pues fue imposible dormir, necesitaba llegar con los primeros rayos solares al habitáculo del anciano. 


Tercer capítulo 

 Con el primer canto de gallo, saltó del camastro, se vistió y partió con un puñado de frutos secos mordisqueando. Fue dejando una huella precisa y profunda en la tierra cuajada de rocío, a su lado, feliz, el can lo seguía. 
El último tramo lo hicieron casi corriendo, acelerado el pulso y con la mente tejiendo y destejiendo probables respuestas. 
No necesitó anunciar la llegada, el anciano sonriente lo esperaba sentado al pie del añoso árbol. 
   -Siéntate- Le dijo mientras le ofrecía un cuenco de arcilla con café humeante que parecía haber estado aguardándolo, agregó...
   -Sabía que hoy era el día. - Justo cuando la luna recogía sus últimos cabellos. -y dijo además...
   -Bebe y desacelera la inquietud, - Y al pasarle una tajada de pan le dijo susurrante,
   -Debes abrirte a la experiencia de los tiempos, de cada segundo, sin planteos, aprender a recibir y vivir los dones. Hoy debes iniciar una nueva etapa, aprender a leer los signos que a cada instante se presentarán y será en concentración, humildad, aceptación y sin preguntas. En ellos y sin previo aviso, encontrarás respuesta a lo que ahora viniste a buscar. Cuando acabes el desayuno, inicia la vuelta a casa.- 
Quiso balbucear que no era justo, que quería y necesitaba saber más, pero al mirar el rostro del viejo, supo que lo primero era la aceptación. 
Se puso de pie y con gesto de resignación saludó y partió. 
No obstante abandonó el refugio del anciano, no regresó a su casa como le había sido encomendado. 
El ir y venir de sus pensamientos, como colibríes ante las flores, revoloteaban sin cesar, no le permitían calmarse. 
En un recodo del camino, antes de cruzar el arroyo, optó sentarse y junto a Guacho, decidió mirar el agua cristalina, que a causa de las últimas lluvias, el cauce había crecido notablemente; trozos de ramas, muchas hojas, correteaban en su curso. 
Y allí, en la calma reinante, antesala de un acogedor silencio, se amalgamaron a semejanza de un túnel del tiempo, y al percatarse de tal oportunidad, ni corto ni perezoso se internó en él... ...Temprano amaneció esa mañana, no alcanzó a despertarse completamente y un casi imperceptible ruido a sus espaldas llamó su atención, los pasos que ahora escuchaba se acercaban, en escasos segundos una silueta humana, así lo creyó, de grandes proporciones, quedó a escasos metros, había detenido su marcha....dedujo que lo observaba,,, 
   -¿Es a mí a quién busca? atinó a consultar... 
   -Si, por supuesto que tú eres la causa de mi visita, te ruego no te inquietes en recordar, no me conoces, lo cual no es necesario, estoy aquí para cumplir mi meta y ella es informar lo decidido allí en el mundo del más allá, donde se resuelve y dictamina a quienes se les acredita un específica misión durante su paso por este mundo que tú conoces y habitas. 
  -¿El mundo del más allá?, de acuerdo a las sabias apreciaciones de mi padre, quiero entender que te refieres a donde partiré al finalizar mi paso por éste mundo... y por lo tanto de allí no hay regreso, ¿verdad? 
   -Muy ciertas las palabras de tu padre, no obstante estoy aquí frente tuyo, me ves y me escuchas, y ello es una prueba fehaciente de la realidad que, si lo deseas, podrás verificar más adelante. Ahora presta especial atención y graba en tu mente, los transcendentales presagios que te entrego: Debes recorrer tus pensamientos con la precisión y decisión de un diestro cirujano, con la creatividad a flor de piel, y la grandeza que da la humildad. Parte de la humanidad ha perdido el rumbo y somete sin piedad y salvajismo al resto, que muchas veces calla por miedo o por no encontrar las herramientas para cambiar el rumbo-. 
Joaquín, lo mira entre inquieto, sorprendido y preocupado. 
El personaje sonríe y con ello hace posible distenderlo. 
   -Primera lección que aprendo- Dice presto….-¡¡Sí!! tu risa me distendió a tal punto que vuelvo a respirar normal ¿y sabes? Puedo pensar con sabiduría. Bien, es cierto, entonces no es preocupándose sino ocupándose. Primera semilla. Ambos se miran con complicidad. 
   -Veamos ahora, mira, ya tienes una herramienta; no es preocupándote, sino ocupándote. Debes aflojarte, así tu mente y tu cuerpo serán capaces de reaccionar desde la esencia misma. En tu esencia tienes plasmado el flujo divino que despierta la conciencia ¿Para qué? Para que con tus actos seas ese individuo que despierte a otros, a defender sus derechos, a pensar que existe algo más que la mera apariencia, la disputa, la competencia. Muchas veces el Universo ha intentado esta entrega, por ello, han quedado grabadas varias pautas, que no todos cumplen. Es tiempo de hacerlo, desde tu inocencia de adolescente, puro, fresco e ingenuo, vas a ir sembrando. 
No obstante Joaquín escuchó todo lo vaticinado por aquél, tal vez, profeta, fue Moses el que casi a media voz atrevió a agradecer, con no poco asombro lo enunciado, 
   -No dudo, de tus palabras, respetable emisario, muy por el contrario, pues sé que mis ancestros fueron salvados de las garras de un tirano, por mi antecesor, y me cuidaré de no caer en la soberbia, pero el sólo pensar que se me ofrecen las posibilidades de continuar su camino, llena mi aturdida cabeza con quizás fantasiosas ideas y planes. 
Ambos quedaron en silencio, unos breves instantes.

El pastorcito, reaccionó, supuso que regresaba de un largo viaje, su fiel compañero trataba, a lambetazos, despertarlo. 
Se levantó de un salto, cual felino amenazado, *¡Caramba!* a juzgar por el sol, calculó que la hora era avanzada y partió casi a la carrera hacia sus lares. 
Intentó entrar descalzo para no encontrarse con sus padres….pues ¿Qué decirles para dejarlos tranquilos? Mientras hacía conjeturas, desde la semi-penumbra que aún reinaba en la casa, su mamá sonriente y con gesto cómplice le dijo… 
   -¡Vamos dime en que andas…!- Dicho esto se sentó para escucharlo. 
*¡Vaya no lograría zafar ¿qué decir? reflexionando y recordando lo vivido, dejó que su alma, con calma encontrara respuesta* 
De inmediato, su madre dijo, 
   -No te esfuerces conozco con quien, donde y cuando te encontraste, pues luego de visitarte me visitó y me lo hizo saber. Si, hijo amado, nada pasa inadvertido bajo la faz del cielo, todo tiene una sincronía, solo basta hacerse uno con él y todo se aclara. Te ayudaremos hijo, a cumplir tu misión así como fuimos ayudados nosotros, al recibirte en nuestro seno familiar.- 
Sorprendido y aliviado escuchaba y se daba cuenta que era real, si era paciente, el universo se manifestaba. Solo atinó a sonreír y agradecer. 
   -Mamá, que fuerte y maravilloso a la vez es saber que tengo una misión, que mi vida tiene un porqué, un sentido. Ahora me doy cuenta que hasta la majada tiene un porqué, recuerda que fue por ellas que encontré la piedra que me llevaría a este presente- Mientras esto decía…miles de proyectos sobre volaban la mente y se arraigaban en el corazón. 


 

//////****//////

Autores:

María de los Ángeles Roccato (Argentina)

Beto Brom (Israel)

|||||||||||||||

*Registrado/Safecreative N°1311199376869

*Imagen de la Web/con texto anexado

Beto Brom
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